El
clima, en Mendoza, en las partes más bajas, es continental
semiárido, con veranos muy secos e inviernos
más húmedos. La temperatura media para enero (verano) es de 24 °C, con 30 °C en el día y 18 °C en la noche,
mientras la temperatura media para julio (invierno) es de 6 °C, con 12 °C en el día y 0 °C en la noche, para la
capital, con 750 metros
de altitud. Las precipitaciones medias anuales son de 500 mm y la temperatura
media anual es de 16 °C.
En las montañas y el piedemonte se producen nevadas todos los
inviernos; y más cerca del llano se precipita la lluvia en forma de granizo.
Un estudio realizado en 1995 por expertos de Israel, EE.UU. y Bulgaria determinó
que Mendoza es una de las regiones del mundo en donde el granizo es más
peligroso, con un promedio anual de 25 tormentas con porcentuales de daños que
van del 4,30 al 29,55 por ciento.
En 1984 se creó la Dirección de
Investigaciones de Lucha Antigranizo, destinada a investigar e implementar
técnicas para prevenir la formación del granizo o minimizar sus efectos,
empleando por ejemplo cañones granífugos. Diversos políticos
consideran que el balance de dicha actividad fue positivo, pero que podría
haber tenido mejores resultados de haber tenido un mejor financiamiento y
continuidad.
La orientación norte-sur de
la cordillera no impide el avance del aire tropical ni del polar, lo cual en
conjunción con la altura propicia las condiciones para el desarrollo del viento Zonda. La altura y
el ancho de la cordillera condensan la mayor parte de la humedad proveniente
del Océano Pacífico al oeste, del lado
correspondiente a Chile,
por lo cual la cordillera se comporta como una barrera climática.
El áspero
relieve del oeste mendocino, en los cordones montañosos de la cordillera
principal, determina la poca humedad del ambiente.
Los vientos del Pacífico, se
elevan y pasan los Andes, donde pierden la humedad; atraviesan la cordillera
vientos fríos y secos. El viento que en Cuyo se conoce como Zonda, se origina
en el océano Pacífico sur, y al atravesar la cordillera, pierde su humedad en
los faldeos cordilleranos de Chile, pasando como viento seco a las provincias
andinas. Al descender, en el Baldeo oriental de la cordillera, se va
calentando, hasta llegar a la región como un viento cálido, seco, sofocante,
con temperaturas que pueden superar los 40 ºC. El viento Zonda se manifiesta con mayor
intensidad en los meses de agosto y septiembre.
Los vientos del Atlántico,
debido a la distancia con la región, tienen una acción perceptible en el
verano. su acción origina las características tormentas del desierto,
torrenciales, concentradas en espacio y tiempo, que se producen principalmente
en el período diciembre-febrero.
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